Hablar de suicidio es hablar de ti, de mí, de la humanidad

Published by

on

Este verano, entre conversaciones con amigas, a punto de ponerse el sol, en ese momento sublime entre el descanso y la entrega al propio mundo de los sueños, tres personas, por separado, me explicaron del difícil momento que su familia o grupo de amigos atravesaban ante la irreparable noticia de que alguien muy cercano había decidido quitarse la vida.

Con los ojos entreabiertos e intentando alcanzar lo ya inalcanzable me expresaban su más doloroso pesar por no haber podido estar en el momento indicado en el lugar indicado. Si mi impacto y mi dolor me robaron por segundos – que parecieron horas – la respiración, no puedo ni imaginar cómo fueron – y están siendo – sus días con sus consiguientes noches.

Desde entonces, en mi reflexión y en mi sentir, estoy alerta a cualquier señal que me indique que ya no hay vuelta atrás, que la soledad está siendo asfixiante, el dolor insoportable… Haciendo repaso de las personas que tengo más cercanas, que yo siento pudieran estar viviendo un momento tan vulnerable. Y de lo que me doy cuenta, es que en esos tres casos, fueron ellas; pero en verdad, podría ser él, tú y también yo. Desde esta posición agacho la cabeza, y desde mi más profundo ser y estar, me rindo a la vida, y te extiendo la mano con el corazón en ella, no para salvarte, porque no sé en qué consiste eso, sino para declararte abiertamente que estoy aquí, y que no estás sol@.

Este escrito fue publicado hace un año. Desde la pandemia tanto el suicidio como otros padecimientos se han incrementado considerablemente. Es imprescindible atender nuestra la salud mental y la de las personas a las que amamos.

Autora: Caro Ferrer Chinchilla

Deja un comentario