Te invito a un café

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En los últimos años, tengo la sensación de tener mis tiempos limitados y de que mi agenda siempre saca humo, a pesar de que las opciones se extienden a 365 al año. Además, si echo la vista atrás, ésta es una sensación familiar, casi como si se tratara de una forma de vivir, en la que no hay un problema con el tiempo sino con cómo lo vivo, lo siento y lo comparto, algo que me parece es común en todo el equipo de Ajustes Creativos: “siempre estamos ocupadas”.

Hace apenas dos semanas, el crecimiento profesional –y personal–, nos llevó a Vallarta; sin esperarlo, casi sin darnos cuenta, nos encontramos inmersas en una aventura deliciosa que tenía un inicio y que aún no alcanzo a ver el final.

Tuvimos que estar ahí tres días que resultaron ser increíbles. Y no tuvimos ningún problema en pausar compromisos familiares, reuniones ineludibles, kilómetros de más, y algún curso de menos. Nuestro deseo y nuestro objetivo eran claros: estar ahí, en ese momento.

Fuimos a hacer juntas lo mejor que podíamos hacer, no porque por separado no pudiésemos, sino porque de esa forma, se multiplicaban nuestras capacidades.

Cumplimos y nos divertimos.

Mientras nos mirábamos a los ojos, y reíamos o llorábamos, yo no dejaba de pensar “esto es lo más valioso que tenemos: el encuentro, la atención, el estar… Las verdades y los secretos que surgen cuando menos te lo esperas, cuando das tiempo y espacio; eso que prometí no explicar jamás –por pena, por miedo, por fidelidad, quién sabe–, de repente brotaba de la boca como río sin cauce, con la diferencia que ahí estaban ellas para compartir y acompañar”.

Ahora que he regresado a mi lugar y a mi día a día sin “muchos” sobresaltos, tengo una sensación distinta en el cuerpo, una sensación tatuada de que el tiempo es mi tiempo, quiero buscar y encontrar esos espacios de compartir, e ir reduciendo los mensajes casi automáticos de “uy, esta semana no puedo, estoy muy ocupada” por los de “ahora ando libre, ¿qué te parece si nos tomamos un café?”

Autora: Caro Ferrer Chinchilla

Foto de Brooke Lark, Unsplash

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